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En Irlanda morirán las mujeres: hijas y madres

Es un hecho lamentable. Irlanda era de los pocos países que aún protegía en su constitución tanto la vida de los hijos como de sus madres. En el aborto, lo sabemos, siempre muere un hijo. Pero nunca debemos olvidar que también se causa un daño inmenso a la mujer que lo gestaba. Debemos recordar que proteger la vida del hijo y de su madre es en primer lugar en beneficio de los no nacidos y también en beneficio de la salud de la mujer. Hay menor mortalidad materna. Este es un dato duro, que el doctor Elard Koch de Melissa Institute ha sustentado ampliamente en un estudio comparando las legislaciones sobre el aborto en México [1]. Irlanda además tenía uno de los índices de mortalidad materno-infantil más bajos del planeta. En el año 2015, por ejemplo, Estados Unidos tenía un 75% más de mortalidad materna que Irlanda [2]. Por cada 100,000 nacidos vivos, Irlanda sufrió 8 muertes maternas, mientras que Estados Unidos tenía 14 muertes. En China e India durante décadas se han abortado principalmente a niñas, y ahora hay 70 millones de hombres más que mujeres. Esto ya comienza a causar problemas sociales [3]. Pero volviendo a Irlanda: esta protección a la vida del bebé en gestación se tenía en aquel país desde 1983. Ese año se realizó un referéndum en el que los ciudadanos votaron a favor de la Octava enmienda, que se convirtió en el artículo 40.3.3 de la Constitución de la República de Irlanda. Esta enmienda decía explícitamente: “El estado reconoce el derecho a la vida del no nacido, y en vista de ser equivalente al derecho a la vida de su madre, garantiza en sus leyes el respetar, defender y proteger ese derecho en la medida de lo posible” [4]. Pero parece que el influjo del cambio cultural en los demás países europeos afectó también a la sociedad irlandesa, pues fue penetrando poco a poco el aborto en las leyes: el primer paso fue 1992, cuando se introdujeron las enmiendas 13ª y 14ª que establecen que esa protección al bebé en gestación y su madre no impedía viajar al extranjero para abortar ni impedía distribuir en Irlanda información relacionada con el aborto en el extranjero. El último paso para quitar la protección a la vida del bebé en gestación y a su madre se dio este 25 de mayo, fecha en que como ya te comenté, se realizó el referéndum para eliminar la octava enmienda. Desde las encuestas de salida se notó una abrumadora ventaja de la opción que eliminaba la Octava enmienda. Eso significa que la vida del no nacido ya no recibe la protección constitucional equivalente a la protección de la vida de su madre. ¿Cuáles son las reflexiones que nos deja este hecho? Que en nuestras sociedades se va introduciendo cada vez más una cultura de desvinculación. Esto va a revertirse en contra de todos. Los jóvenes se desvinculan al tener relaciones sexuales fuera de un compromiso a largo plazo (“te uso y te dejo”); los padres se desvinculan de los hijos sumiéndose en el trabajo y la cultura del éxito; los hijos se desvinculan de sus padres ancianos abandonándolos o maltratándolos porque “ya no son útiles”; en algunas sociedades se permite la eutanasia en lugar de respetar el proceso de morir; y por último, la madre se desvincula de su hijo al abortarlo, sea porque el bebé no entra en sus planes, porque viene con una enfermedad o malformación, o porque es producto de una violación. Pero ante el aborto hay salidas posibles, soluciones de vida, no de muerte. Instituciones que apoyan a las mujeres embarazadas en situación vulnerable y la adopción son algunas de ellas. Debemos aplicar la Regla de los dos: que los dos vivan y los dos estén bien, madre e hijo. Abre tus ojos, cambia tu mundo. Marcial Padilla